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No era el Zodiaco!

  • Foto del escritor: Vanessa Soto
    Vanessa Soto
  • 30 may
  • 3 min de lectura

Actualizado: 7 ago

¡¡NO ERA EL ZODIACO, ERA DESCONEXIÓN CON MI CREADOR!!


Durante años viví y me conformé con en el caos, me escudaba en la influencia de Acuario.


Desde niña, y mayormente los fines de semana, solía sentarme sola en el suelo a leer el periódico. Leer el horóscopo era mi parte favorita. Mientras crecía, mi vida se tornaba más complicada. Mi personalidad extrovertida y extravagante su fue consolidando como características reconocibles ante otros.


En la vida adulta, aunque había logrado títulos académicos, buenos empleos y la superación a la que se supone que todos aspiramos, por alguna razón, la continua búsqueda de algo más comenzó a hacerse más evidente. Durante un tiempo, un ciclo de insatisfacción dominó mi vida, era como si no lograra entender quién era. Peor aún, no era capaz de encontrarme, aunque siempre he sabido dos cosas de mí: me gusta leer, me gusta escribir, me gusta lo ecléctico.


En la búsqueda contínua de la explicación de mi propio ser, me refugié en el zodiaco: El aire de Acuario tenía todas las explicaciones. En el signo zodiacal encontré el lugar seguro para justificar mi inestabilidad, la procrastinación, el caos, la coquetería de mujer y la creatividad. Todo lo que no podía explicar acerca de mí misma, se lo atribuía a mi signo zodiacal.


En el proceso de recodificar mi mente y reencontrar la esencia de mi alma, he descubierto que el problema nunca fue haber nacido en el mes de febrero o bajo el renglón de fechas que comprende a los acuarianos. Mi problema real era más profundo. No estaba relacionado con las creencias de los magos de la antigua Babilonia y Egipto, quienes intentaban comprender lo que no entendían: La Sabiduría de Dios...

"Estate ahora en tus encantamientos y en la multitud de tus hechizos, en los cuales te fatigaste desde tu juventud; quizá podrás mejorarte, quizá te fortalecerás. 13 Te has fatigado en tus muchos consejos. Comparezcan ahora y te defiendan los contempladores de los cielos, los que observan las estrellas, los que cuentan los meses, para pronosticar lo que vendrá sobre ti."
isaias 47: 12-13

El problema no era Acuario, el problema era la fragmentación que habia sufrido mi alma. Ligaduras de muerte espiritual a consecuencia del pecado habían fragmentado la entereza de alma. El problema no era Acuario, el problema era la desconexión con mi CREADOR. Cuando mi alma no lo resistió más, mi espíritu comenzó a gemir por su esencia, mi espíritu reclamaba su origen en Dios.


"¿Por qué te abates, oh alma mía,

¿Y por qué te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío".

Salmo 43:5


Sanar es la travesía, y aunque entiendo que me reencontrado conmigo misma; aún existen areas en el cuarto de terapia del Espíritu Santo. Aún suelo esperar explicaciones que no necesito, extrañar conexiones que ya no existen, en ocasiones, aún quiero volver atrás, en retroceso al pasado. En esos momentos entiendo, que, aunque tal vez me siento completa, todavía dependo del Espíritu Santo para que culmine la perfecta obra que comenzó en mí.


Reecontrarme con Jesucristo ha sido fundamental para descubrir quien realmente soy. Durante años vivi perdida en mi identidad y mi proposito; pero por la gracia de la fe ya lo entendi: Ya no soy inestable, ahora tengo proposito, ya no improviso, ahora tengo estrategia, ya no necesito validación, ahora entiendo mi identidad. No soy aire de acuario, tengo esencia: Soy Espiritu de Dios y hueso de una costilla.


"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio"  2 Timoteo 1:7  







 
 
 

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